DICEN QUE SUCEDIÓ: ONANISTAS AL PODER
Ramón Gómez de la Serna, que residió en Argentina desde 1936 hasta que murió, en 1963, era sin duda alguna de muy agudo ingenio. Cierta tarde, el portero del edificio de apartamentos del centro de Buenos Aires, donde el autor vivía con su esposa, la escritora argentina Luisa Sofovich, muy preocupado le hizo una confidencia:
-¿Sabe?, don Ramón, fui al médico porque ultimamente no podía cumplir con mi mujer. Pues va el doctor y me pregunta si de joven fui onanista.
-¿Y tú qué le contestaste?
-¡Yo qué sé qué cosa es eso, don Ramón! Le dije la verdad: que fui socialista.
-¡Pero qué has hecho, hombre! –soltó el autor de las Gregerías– ¿Cómo te las arreglarás si los onanistas suben al poder?
EL PERIÓDICO, 14 de abril, 2000
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entendedor, no le hacen falta palabras. A cada cerdo le llega su Bolívar. A la tercera va cuarta. A quien madruga, Dios le hace pasar sueño y frío. A rey muerto, presidente puesto. Al mal tiempo, paraguas y chubasqueros. Ladran Sancho, se ve que no son gatos. Lo bueno, si breve, pues dos veces breve.
Silvanus Stall dijo
Propongo que el "vicio solitario" se instituya como deporte olímpico. La idea, para la categoría masculina, es que una fila de once masturbadores se enfrente a otros once (como en el fútbol), y se contabilice la cantidad de eyaculaciones por equipo en el primer y segundo tiempo (ambos de cincuenta minutos, como en el fútbol). En caso de empate podría tenerse en consideración la cantidad, en litros, de esperma vertida por cada equipo). Por supuesto, tendría que ser un deporte espectáculo y habría que construir grandes estadios con tribunas de considerable capacidad, que admitan mucho público.
En cuanto a las competiciones femeninas para el mismo deporte, obviamente, habría que hacer las modificaciones pertinentes para el caso.
La idea la doy gratis. De nada.
19 Febrero 2006 | 03:32 PM