PUTAS ILUSTRADAS
Putas amenas e ilustradas tal como aparecen en Sombras y niebla, de Wody Allen, regentadas por Kathy Bates (en la película estas maravillosas mujeres están representadas por las excelentes actrices Jodie Foster y Lily Tomlin), putas así alguna vez existieron; fue antes de la televisión. Durante sus horas libres muchas de estas señoras y señoritas se aficionaban a la lectura. Descendientes de las grandes devoradoras de folletines (la baronesa de Orczy, Sué, Balzac...) aprovechaban su tiempo libre para leer a Emilio Zola y Oscar Wilde. Algunas abordaban a Nietzsche, pese a la misoginia del filósofo, a quien hirió el rayo de la sífilis durante una de sus escasas incursiones sexuales. A finales de los 40 hubo las que leían el teatro y las novelas de Sartre.
A mis 22 años (1959) frecuenté una de estas damas en cierta “casa de trato” de Porto Alegre. Se llamaba Dejanira, y era un gran placer charlar con ella (también). Dejanira era erudita en literatura brasileña moderna: Machado de Assis, Graciliano Ramos, Manuel Bandeira, Clarice Lispector. Por ella conocí una novela cumbre, entonces recién editada: Grande Sertão: veredas, de Guimarães Rosa (traducción de Ángel Crespo, Gran sertón: veredas, Alianza). Dejanira era visitada por estudiantes y profesores de literatura; al principio aprendía de éstos, pero con los años los catedráticos acudían a consultarla. Cuando vio que la atropellaban los años decidió cambiar de ciudad y oficio: se radicó en Bahía y ejerció de profesora de Literatura. La visité acompañado por mi mujer, en 1983; ya estaba jubilada, y nos contó que un cretino de Curitiba llegó cierto día dando voces acerca de su anterior profesión. Nadie le creyó, claro: ¿Quién puede creer que una mujer así fue alguna vez puta? Dejanira reía y se encogía de hombros, le daba lo mismo. Mi mujer y yo volvimos a Bahía en 1987: Dejanira había muerto un año antes. Sí queréis visitarla id al cementerio de Bahía: Dejanira Pereyra Prieto, 1925-1986. Le gustaban las magnolias.
EL PERIÓDICO (Barcelona) 8/10/1999

entendedor, no le hacen falta palabras. A cada cerdo le llega su Bolívar. A la tercera va cuarta. A quien madruga, Dios le hace pasar sueño y frío. A rey muerto, presidente puesto. Al mal tiempo, paraguas y chubasqueros. Ladran Sancho, se ve que no son gatos. Lo bueno, si breve, pues dos veces breve.
Elena Vasine dijo
Me encanta como escribes. En cada artículo tuyo transpira Buenos Aires. Digno hijo, se te reconoce en la calidez del discurso, en cada rulo que hacen tus esquinas gramaticales.
Disfruto enormemente leyendo estos pequeños fragmentos.
Espero seguir recibiéndolos.
Un sincero y gran abrazo.
13 Enero 2006 | 09:54 PM